Caso · Global Mobility
Protección de una empresa extranjera ante el traslado de su fundador
Ayudamos a un fundador a trasladarse a España preservando una separación clara entre su residencia personal y la dirección de su empresa extranjera.
El fundador seguía plenamente involucrado en el negocio y estaba acostumbrado a adoptar personalmente las decisiones estratégicas.
El traslado a España planteaba cuestiones sobre la residencia de la sociedad, el establecimiento permanente, la nómina, la remuneración y la prueba del lugar de dirección.
El reto
- Una toma de decisiones concentrada en el fundador.
- Consejeros y actividad operativa situados en distintos países.
- Trabajo a distancia desde una vivienda en España.
- Cuestiones fiscales personales y societarias que evolucionaban conjuntamente.
Nuestro enfoque
Precisión técnica al servicio del cliente.
Identificar las decisiones reales
Clasificamos las decisiones estratégicas, operativas y contractuales y determinamos quién estaba facultado para adoptar cada una.
Diseñar un gobierno viable
Adaptamos la frecuencia del consejo, las facultades delegadas y la documentación a la realidad del negocio, evitando formalismos vacíos.
Coordinar la planificación personal
Alineamos la remuneración, los viajes y el patrón de trabajo en España del fundador con el modelo societario.
El resultado
La empresa adoptó un marco de gobierno que reflejaba una dirección extranjera real y permitía al fundador contribuir desde España dentro de límites definidos.
El fundador inició su residencia española con protocolos claros para viajes, reuniones, contratos y revisiones posteriores.
La residencia de una sociedad depende de cómo se toman realmente las decisiones. El gobierno debe describir una realidad operativa, no construir una ficción documental.
El enfoque Lullius



